viernes, 4 de julio de 2008

Internet, pensamiento y educación. Una nueva polémica

Estamos acostumbrados a las referencias a los peligros y males de la tecnología en la educación en boca de tecnófobos, personas resistentes a los cambios, adultos asustados o intelectuales dispuestos a no perder su rol de portavoces del saber. Lo que realmente nos sorprendió fue toparnos con la tapa de la revista The Atlantic tapizada con un enorme título con caligrafía googlesca que se/nos preguntaba provocativamente si Google no está estupidizándonos: "Is Google Making Us Stupid?”, por Nicholas Carr (y estoy seguro de que Carr no leyó a Barbara Cassin para inspirarse en ella, con lo que las preguntas tontas parece que afloran solas).

Carr comienza su nota con una mención iconográfica a la fantástica escena en la cual Dave Bowman desconecta a HAL 9000 al final de la maravillosa 2001: Odisea del espacio , de Stanley Kubrick, obligándola a cantar una Daisy Daisy cada vez más gutural y deshumanizada.

"Mi mente está desapareciendo, lo estoy sintiendo, lo estoy sintiendo"

En esta escena HAL implora desesperado/a que no lo desconecten mientras musita “Mi mente está desapareciendo, lo estoy sintiendo, lo estoy sintiendo“. Y Carr se apoya en esa referencia inolvidable, insistiendo en que desde hace unos pocos años alguien (como Bowen hizo con HAL) está jugando con su cerebro (con el de todos nosotros), remapeando los circuitos neuronales, reprogramando su/nuestra memoria y decidiendo -sin nuestro conocimiento y mucho menos nuestro consentimiento- convertirnos en otros, muy distintos de los nosotros mismos que supimos y quisimos ser, durante décadas o siglos y milenios.

Según Carr ya no pensamos como antaño, y el mejor diagnóstico –según él– se vive en experimentos cruciales como la lectura de un libro o de un artículo largo, delicado y difícil. Aparentemente nuestra concentración se desvanece a las tres páginas, perdemos el hilo; a los 10 o 20 minutos ya queremos hacer otra cosa, y la lectura profunda que fue la norma durante casi 500 años estaría camino del olvido.

El culpable de tamaño sacrilegio no es otro que el que todos ustedes imaginan: nuestra sobreexposición a la red.


Google tiene la culpa

La cacería de ideas, las referencias infinitas, los links sin parar, la nueva forma de citar sin hacerlo, la obra abierta soñada por Mallarmé y teorizada por Eco, el docuverso y Xanadu de Ted Nelson, todas las metáforas condensadas y superpuestas de un medio inmersivo e invasivo que, habiendo cumplido los sueños de McLuhan acerca de la identificación entre medio y mensaje se estaría convirtiendo, asimismo, en la pesadilla que está terminando con las sagradas operaciones (o deberes) de la mente, como lo son la concentración y la contemplación que bien le harían a Cassin, Carr y asociados repasar las obras más recientes de Michel Onfray, como El cristianismo hedonista y Las sabidurías de la Antigüedad para aplacar su sed cognitivo/moralizante.

Según Carr su padecimiento no es personal sino social y compartido. Su círculo de conocidos y amigos –todos letrados de primer orden como él mismo– dicen experimentar los mismos males y estar sucumbiendo a los mismos peligros y amenazas.

No sé si Carr generará algún tipo de temor a alguien. A mí no. Habiendo leído mamotretos durante cerca de 40 años y amando cada día más la “lectura” en línea, me parece que estamos logrando un estado de nirvana maravilloso, polialfabetismos, alfabetización analógica multiplicada por la digital, conversaciones transmedia, acoples intergeneracionales, la Biblia (de Gutenberg) y el calefón (de Breton o de Duchamp) en dosis equivalentes e iluminadoras de por medio.


Anécdotas vs. más anécdotas

Pero no es tan fácil sacarnos a un aguafiestas como Carr de encima. Porque sabedor de que su suma de anécdotas es tan poco convincente y argumentativa como podría serlo la suma de las nuestras, Carr acude a la sacrosanta ciencia para convencernos de que el David Bowan que vive en Mountain View, y que mora en unas dachas muy fashion denominadas Googleplex, está tramando borrar nuestra capacidad argumentativa.

Es por ello que se refugia en la sacrosanta ciencia, y aunque sabe que aún nos falta mucho para confirmar cómo internet infecta (perdón: afecta) la cognición, recurre a un estudio reciente acerca de los hábitos on line publicado por el University College de Londres: Pioneering research shows ‘Google Generation’ is a myth, que corroboraría que estamos atravesando una compuerta evolutiva, para mal.

Tomando como base los logs de visitas a la British Library por un lado, y a un consorcio de entidades educativas inglesas por el otro, se habría confirmado el supuesto de los letrados de que estamos adviniendo a un tipo de actividad de sobrevuelo de la información, saltando de una fuente de información a la otra y rara vez o nunca volviendo al original.


Saltamontes informacionales y el cerebro lector

Estos usuarios (la gran mayoría, nosotros mismos, todos nuestros alumnos) serían saltamontes informacionales, no leerían más que una página o dos de un libro, grabarían algún artículo largo pero nunca lo revisitarían. La gran novedad del estudio (para Carr) es que no se lee en línea, sino que se flota, saltea, hojea (no tenía que investigar mucho para llegar a esta conclusión, esto es algo que Jakob Nielsen, el gurú de la usabilidad, había descubierto hace ya más de una década atrás y que cualquier análisis de eyetracking confirma). Copiando alguna justificación de un psicoanalista argentino, los autores del “sesudo” ensayo insisten en que se lee en línea para no leer de verdad.

Gente más versada que Carr, como Maryanne Wolf, de Tufts University y autora de Proust and the Squid: The Story and Science of the Reading Brain, insiste en que el privilegio que otorgamos a la “eficiencia” y a la “inmediatez” por encima de cualquier otro valor está liquidando nuestra capacidad de lectura (y suponemos también que de argumentación e interpretación profunda, como insistía Clifford Geertz cuando hablaba de descripción densa).

Como la lectura no es innata e implicó un largo trabajo cultural de varios miles de años, intempestivamente y a partir de ejemplos aislados, de un récord de no más de 15 años de experiencia en la red, y de muchas ganas de que la realidad se acomode a los medios y a los prejuicios, autores de este calibre (que defienden tanto la inteligencia humana como sus propias profesiones y privilegios) temen que nuestro cableado cerebral colapse y nos borre lo que de más humanos tenemos, que es ser lectores profundos. La tesis de Wolf es más compleja y volveremos sobre ella.


Telegrafía conceptual

Haciendo eco al Heidegger que deploró en los años 60 el uso de la máquina de escribir como deficiencia de la capacidad expresiva, Carr no tiene mejor idea que dar el ejemplo de un Nietzsche comprándose una máquina de escribir Malling-Hansen Writing Ball, en 1882, que terminaría –-como bien dice Friedrich A. Kittler en Gramophone, Film, Typewriter– trastrocando sus argumentos en aforismos, los pensamientos en juegos de lenguaje y la retórica en un estilo telegráfico, aunque a mí particularmente me gusta mucho más este Nietzsche epigramático post-1882 que el anterior verborrágico de El origen de la tragedia.

Lo que generalmente podríamos imaginar como una buena noticia, a saber: la plasticidad del cerebro humano, la capacidad de autorreconfigurarse y de reinventarse, es visto por Carr como un enorme riesgo.

Leyendo a McLuhan al revés, Carr sugiere que internet se comerá a todos los medios anteriores, recreándolos a su imagen y semejanza, para detrimento del medio anterior y autoenaltecimiento de la red. Siempre desde una lectura conspirativa que trata de dispersar nuestra atención y de volver difusa nuestra concentración.


El colonialismo epistemológico de la Web

Esta colonización de los medios anteriores se reflejaría en la mala costumbre de los medios tradicionales de incrustar en su soporte la retórica y el estilo comunicativo de la red. El peor sacrilegio cometido en esta dirección sería la osadía del The New York Times de dedicar la segunda y la tercera páginas del diario a abstracts de artículos que responderían al gusto de los lectores interneteanos.

Carr, como Barbara Cassin, no tiene empacho en saltar de la preocupación al delirio. De jugar con una intuición, sin mayor base empírica y solo validada por una tribu endogámica como la suya (los lectores y escritores compulsivos pre-1980) y de pronto invocar a Frederick Winslow Taylor y a sus experimentos en la planta de acero de Midvale y a la invención del algoritmo laboral, adscribiéndole la paternidad de y el carácter de precursor de la tarea de goma borralotodo cultural de Google.


La taylorización de la fábrica y algo más

Porque cualquiera que conozca algo de teoría e historia organizacional sabe que Taylor (su vida y obra están magistralmente registradas en esta biografía monumental de Robert Kanigel: The One Best Way: Frederick Winslow Taylor and the Enigma of Efficiency), aprovechando la “buena voluntad” de los trabajadores de Midvale, deconstruyó cada tarea en una serie de pasos discretos convirtiéndolos en un conjunto de instrucciones precisas (algoritmos) que de allí en más determinarían la tarea de cada trabajador en particular. Aunque los trabajadores protestaron al verse automatizados, la productividad creció en forma exponencial.

Pronto se cumplirá un siglo desde la publicación de The Principles of Scientific Management (1911), un manual omnicomprensivo del mejor método de trabajo. La utopía de Taylor no se limitaba a los cánones de la fábrica e imaginaba (absurda y maniqueamente) no solo la reestructuración de la firma, sino también de la sociedad toda, alterando la máxima de Protágoras e insistiendo en que si en el pasado primero había sido el hombre, en el futuro lo sería el sistema, su sistema.


La máquina que nos está usando/y que somos nosotros

Despertar a Taylor de su sueño dogmático es rendirle honores, insiste Carr, quien no tiene empacho en calificar a Google (a Brin & Page & Smith) pero probablemente también a la propia máquina que nos está/usando/siendo de versión tayloriana para las artes de la mente.

Casi calcando, sin saberlo, los argumentos de Cassin, Carr insiste en que internet es una máquina diseñada para la colecta, transmisión y manipulación de la información en forma eficiente y automatizada. Y sus programadores serían (cual trabajadores taylorizados aggiornados) los encargados de encontrar el mejor método (el algoritmo perfecto) capaces de reproducir cada uno de los movimientos mentales de los trabajadores del conocimiento.

Cayendo una vez más en la misma trampa en la que cayó Cassin y que se tendieron ellos mismos, Carr se aferra literalmente a la misión autoproclamada de Google de “organizar la información del mundo y volverla universalmente accessible y útil“. Pero Carr va más lejos y se aprovecha de un slogan marketinero, aunque también debemos admitir la facilidad con la que Page cae en los delirios futuristas, quien insiste en que Google está tratando de crear inteligencia artificial en gran escala, para endosarle el sambenito de Taylor redivivo.

Lo que vuelve loco a Carr (en esto Page & Brin son tan tábanos como Raymond Kurzweil, el profeta de la próxima singularidad) son las comillas más ideologizadas del discurso de los fundadores de Google. Cuando estos personajes geniales flirtean más con Spielberg que con Asimov, y se proclaman a sí mismos los verdaderos sacerdotes de la inteligencia artificial como propiedad emergente de una máquina, Carr estalla en odio. Si algo les falta a Carr y a los amantes el canon literario es sentido del humor.


No renunciar nunca a la ambigüedad

Lo que irrita a Carr (y a los defensores del paraíso analógico por igual) es la supuesta eliminación que un proyecto de estas características –de tener éxito– provocaría en los dominios tan inexactos y por ello tan valorados de la contemplación, la anfibología, la indeterminación y el riesgo de implosión permanente del sentido.

Según Carr, los googlófilos somos unos antropofóbicos que insistimos en que el cerebro humano no es otra cosa que una computadora obsoleta que necesita un procesador más rápido y un disco duro más grande para estar a la altura de los tiempos.

Carr le rindió honras fúnebres a Sócrates e hizo lo propio con el humanista renacentista Hieronimo Squarciafico, quien anticipó gran parte de las heridas narcisistas que la imprenta infligiría a la autoridad religiosa, y a la corporación de los eruditos y escribas, difundiendo la sedición y el escarnio.

Carr es –-a pesar de haber escrito esto– un tipo inteligente, y sabe que será tildado ipso facto de ludita. Igual, para él internet no es el alfabeto, y la lectura profunda de la imprenta que estaríamos perdiendo a manos de la red nos estaría privando del diálogo reflexivo, profundo, pletórico de reverberaciones, asociaciones, inferencias y analogías que son la estopa de la cual están hechas nuestra propias ideas. ¿No afirma acaso la citada Maryanne Wolf que la lectura profunda es indistinguible del pensamiento profundo? Con lo cual abandonar ese estilo de lectura es ipso facto abandonar el propio pensamiento.


Las subjetividades letradas, las únicas que vale sostener

Al final de su nota Carr se extravía más que nunca. Le resulta impensable que así como nuestra identidad fue construida durante cinco siglos (pero no antes) por una interiorización creciente y decantada del mundo sobre el papel (como bien dice David Olson en su libro El mundo sobre el papel), cualquier versión del mundo en la pantalla necesariamente devaluará esa subjetividad, liquidará al yo reflexivo y crítico y en definitiva minará la democracia y destruirá a Occidente.

Con una contumacia que nos lo vuelve interesante como interlocutor a refutar, Carr sostiene –siguiendo a Richard Foreman– que a medida que perdemos nuestro repertorio interno de densa herencia cultural, nos convertimos en panqueques meméticos, disparados en nuestros estados emocionales y cognitivos por cualquier link berreta, por cualquier alusión mecánica o por cualquier trivialidad que no merecería un lugar salvo en un juego de mesa.

Carr incluso alienta más piedad por Hal 9000, convertida en una chatarra mecánica al ser privada de la conciencia que le daban sus módulos de memoria (en su caso y en el de Blade Runner, responsables a su vez de una intensa vida emocional), y contrasta el pobre destino de la máquina con la eficiencia catatónica y privada de emoción alguna de los astronautas que supuestamente debían ser servidos por ella y cuya amenaza de interferencia en la misión llevaría a Hal –capturado por un double bind instalado por sus programadores– a asesinarlos a todos, demostrando quizás en esto más humanidad para Carr que el rencoroso Bowan “matando” a la máquina.


Una supuesta crítica política enmascara una lectura ideológica de pacotilla

Pero Carr, al haber iniciado su lectura del terrible futuro que nos esperaría en la medida en que Google se convierta en nuestra forma tecnológica de vida interiorizada (la conciencia pasteurizada de un algoritmo deshumanizado), deja al descubierto que su planteo no es político sino ideológico, que su nivel de análisis está totalmente limitado por su defensa paranoide de un narcisismo acechado, y en definitiva que en sus planteos filosóficos anida tanto un resentimiento de clase como, sobre todo, el riesgo profesional y corporativo que veremos crecer y crecer, a medida que Google, la red, el software social y muchas otras tecnologías nos brinden más posibilidades emancipatorias, instantáneamente canceladas por los profetas de lo viejo.

Ayer fue Cassin, hoy es Carr. Ayer fue Andrew Keen en The cult of the amateur, hoy es Mark Bauerlein en The dumbest generation. Acostumbrémonos en el futuro inmediato a ver muchas más reacciones como estas, así como violentas confrontaciones intentando enarbolar los estandartes del viejo orden cognitivo e intelectual.


Ideas claras y distintas

Lo cierto es que el mash-up, los cross-media, la vj culture (ver VJ: Audio-Visual Art and VJ Culture: Includes DVD de D-Fuse), la cultura del reciclado, las ideologías del rip, mix & burn, pero sobre todo la cultura de la copia, la remediación, la estética relacional, la post-producción y el remixado están abriendo un mundo nuevo que está siendo entusiastamente abrazado por las nuevas generaciones.

No es menos cierto, como bien nos recuerda el maravilloso informe de Roma Shore The power of pow wham! Children, Digital media & our nation’s future. Three challenges for the coming decade (The Joan Ganz Cooney Center at Sesame Workshop, 2008), que debemos prestar tanta atención al viejo dipolo brecha analógica/brecha digital como al nuevo: vieja brecha digital/nueva brecha digital.

Autor: Alejandro Piscitelli

23 comentarios:

Coordinador dijo...

El autor del artículo entabla un debate con un artículo de una revista especializada y establece una defensa de las transformaciones subjetivas de la introducción de Internet. La consigna consiste en la lectura y discusión del texto. El objetivo es analizar estas transformaciones subjetivas, también abordadas por la bibliografía obligatoria propuesta en el programa, y pensar su articulación con el espacio educativo.

Gabriel dijo...

Particularmente pienso que contra este nuevo medio no se debe luchar sino, por el contrario, hay que aprovecharlo y para obtener el beneficio que pueda dar. En mi opinión no hay que quedarse detenido frente a este nuevo paradigma sino tomar lo que es bueno de el. Es como todo en la vida; hay ventajas y desventajas, hay costos vs. Beneficios pero, en definitiva, todo queda supeditado a nosotros, los seres humanos, los seres que pueden pensar. Habrá que ir, como en todos los demás aspectos posicionándose ante la realidad a partir de la observación y la reflexión cotidiana. En mi entender se trata de si practicamos o no la idea del círculo virtuoso que planteaba Cecilia Brabslavsky, donde se impulsaba el paradigma de la integración en un mundo para todos, si bien la autora desarrolla la idea en otro contexto. Aquí pasaría igual: resistirse al cambio, ignorarlo, querer controlarlo, son utopías que operan desde afuera y desde ese lugar nada va a cambiar. Yo propongo el contraataque, la contra inteligencia, como lo hacen las propias herramientas de destrucción, como lo hace un virus informático por ejemplo, que para infectar tiene que meterse, introducirse dentro del sistema y desde ese lugar entonces, si pude causar daño. Así estamos operando nosotros, cuando realizamos estos comentarios.
Creo que sucede como cuando nos enfrentábamos a la aparición de la informática y creíamos, algunos todavía lo creen y practican, que íbamos a poder vivir a partir de las tics. Y hoy nos damos cuenta que son instrumentos que nos hacen la vida más fácil y más placentera(o no)pero, en cualquier caso son solo eso, herramientas, instrumentos, medios y dependerá de cómo los usemos serán los resultados. Por eso la capacidad de reflexión, análisis y critica siempre harán de esos medios el mejor provecho para nosotros
Esto abre ese espacio para nosotros, como lo propone Mariana Landau en “Los docentes en la incertidumbre de las redes”, ese cambio de lugar en nuestro desempeño. Nuevamente no se ve como una pérdida de nivel sino como una transformación a la que nos debemos adaptar. No somos los dueños del conocimiento, tan solo creamos las condiciones para una aplicación de esos conocimientos, en los distintos ámbitos, desde los valores éticos. En este sentido, y en coherencia con el pensamiento de la autora, siguen faltando las políticas que contribuyan a este marco de aplicación. Y como esto es recurrente, y observándola realidad de este momento en particular que estamos viviendo, abra que pregonar desde las aulas, entre otros pensamientos, ante la ausencia de políticas ¿Para qué sirven los políticos si no generan políticas que resuelvan los problemas de la gente? ¿ Que vamos a hacer con ellos, con esos funcionarios que no cumplen su trabajo?. Considero que si no abrimos estos y otros espacios de reflexión, entonces si estaríamos contribuyendo a lo que menciona el artículo: Estupidizando y permitiendo que los que tienen el poder para hacerlo lo consigan sin mayor esfuerzo. Teniendo la posibilidad en nuestras manos, me pregunto: ¿Lo vamos a dejar así?

Rubén N. Sykora dijo...

De la lectura y análisis del artículo, se aprecia por parte del autor (Carr, Nicholas), un cuestionamiento y rechazo a la utilización de internet como herramienta para la apertura del conocimiento humano, criticando la sobre exposición a la red y los riesgos que esto provoca.
Opinión encontrada con lo planteado por Cecilia Braslavsky en la bibliografía obligatoria, donde propone una Sociedad del conocimiento caracterizada por la autogestión de los mismos por medio de la utilización de recursos tecnológicos efectivos y de rápido acceso a la información.
Desde mi opinión, los cambios producidos en la Sociedad, son los que impulsan esas transformaciones subjetivas, las que no tienen porque desaparecer pero si pueden modificarse. Al que le gusta disfrutar y compenetrarse en la lectura de un libro, lo va a seguir haciendo, independientemente que después haga uso de las TICs en sus procesos de aprendizaje.
Por tal motivo, somos nosotros los docentes, los que primero nos debemos adaptar a estos cambios, y así poder transmitir lo aprendido a nuestros alumnos.

Karina Fruszman dijo...

Al leer el artículo reflexione acerca de los siguientes puntos:
1- Es conocimiento todo lo que publica Internet?
La respuesta es NO. Pero además podría afirmarse que Google en muchos casos nos estupidiza toda vez que se toma como palabra santa sus informaciones sin darnos lugar a la duda o a la confrontación con otras fuentes.
2- El Zapping en la información nos acostumbra a la lectura rápida, “a recortar y pegar” trozos para formar nuevos “todos” el procedimiento es rápido y mecánico y parece no movernos a la reflexión profunda que estaban acostumbradas las generaciones anteriores.
El medio y el mensaje se imbrican mutuamente, se identifican entre si. Es aquí donde el docente debe marcar el camino. No hay que abandonar, tal como dice el autor, la lectura de libros sino que hay que complementarlos con la nueva tecnología que existe en la actualidad y revalorizarla.
Tal como dice Cecilia Braslavsky, hay una relación entre la educación y la tecnología; dando prioridad al componente humano, a los ideales y a los valores. Remarcando el papel social y político.
O bien como lo indica Mariana Landau, quien hace hincapié en la inclusión de las TIC en el espacio escolar, sino también en la relación Docente-Alumno.
Todas estas posturas se contradicen con lo planteado en el artículo generando una nueva polemica.

Mónica dijo...

Particularmente pienso que si bien leer para los chicos es cada vez más difícil, lo veo en la escuela diariamente, no leen ni siquiera una consigna que se les presenta para resolver, no creo que esto sea culpa de internet, más bien deberíamos usar esta nueva herramienta en beneficio y no asustarnos o vernos invadidos por sus caracteristicas globalizadoras, al resistirnos está claro que lo único que lograremos es autoexcluirnos de los avances tecnológicos, es nuestra tarea como docentes educar a los chicos a seleccionar y poner en duda de certeza la información que brinda internet, no podemos borrar este adelanto, ni creer que es un perjuicio, los chicos nos exigen actualizarnos en todo lo que tenga que ver con cibernética, internet, etc. No creo que como dice el autor del artículo N. Carr, que la internet atente contra la adquisición de los conocimientos humanos y que su sobreexposición sea perjudicial, estoy de acuerdo con Karina en el punto que se refiere a que:"el docente debe marcar el camino. No hay que abandonar, tal como dice el autor, la lectura de libros sino que hay que complementarlos con la nueva tecnología que existe en la actualidad y revalorizarla.
Tal como dice Cecilia Braslavsky, hay una relación entre la educación y la tecnología; dando prioridad al componente humano, a los ideales y a los valores". Está en nuestras manos usar la tecnología en beneficio propio para mejorar la calidad de vida y no dejar que la tecnología nos inmovilice por no saber como hacer uso de ella. Mónica Juan.

Anónimo dijo...

Particularmente pienso que si bien leer para los chicos es cada vez más difícil, lo veo en la escuela diariamente, no leen ni siquiera una consigna que se les presenta para resolver, no creo que esto sea culpa de internet, más bien deberíamos usar esta nueva herramienta en beneficio y no asustarnos o vernos invadidos por sus caracteristicas globalizadoras, al resistirnos está claro que lo único que lograremos es autoexcluirnos de los avances tecnológicos, es nuestra tarea como docentes educar a los chicos a seleccionar y poner en duda de certeza la información que brinda internet, no podemos borrar este adelanto, ni creer que es un perjuicio, los chicos nos exigen actualizarnos en todo lo que tenga que ver con cibernética, internet, etc. No creo que como dice el autor del artículo N. Carr, que la internet atente contra la adquisición de los conocimientos humanos y que su sobreexposición sea perjudicial, estoy de acuerdo con Karina en el punto que se refiere a que:"el docente debe marcar el camino. No hay que abandonar, tal como dice el autor, la lectura de libros sino que hay que complementarlos con la nueva tecnología que existe en la actualidad y revalorizarla.
Tal como dice Cecilia Braslavsky, hay una relación entre la educación y la tecnología; dando prioridad al componente humano, a los ideales y a los valores". Está en nuestras manos usar la tecnología en beneficio propio para mejorar la calidad de vida y no dejar que la tecnología nos inmovilice por no saber como hacer uso de ella. Mónica Juan.

Gabriel dijo...

En relación con lo expresado en el artículo de Alejandro Piscitelli, donde en un fragmento del mismo el autor desarrolla la siguiente idea: “Aparentemente nuestra concentración se desvanece a las tres páginas, perdemos el hilo; a los 10 o 20 minutos ya queremos hacer otra cosa, y la lectura profunda que fue la norma durante casi 500 años estaría camino del olvido.”
Considero que lo que ha cambiado en la actualidad es la necesidad del hombre posmoderno de recibir imágenes que complazcan sus sentidos, imágenes que no solamente son verbalizadas, es por esto que nos cuesta tanto desarrollar interés en nuestros alumnos teniendo en cuenta que los mismos se encuentran bombardeados hasta la ESB con imágenes, textos en colores, trabajos prácticos dentro de los mismos textos, trabajos prácticos asistidos por la WEB, es decir, nos encontramos ante un problema didáctico difícil de superar por el alumno que recibe a partir de la ESB, o a partir de los primeros años de polimodal, todos los apuntes en fotocopias en blanco y negro y sumamente sintetizadas para abordar rápidamente las expectativas de logro del docente, dejando de lado la posibilidad de que este, compare desde distintos textos y desarrolle ideas propias, empujándolo hacia el “copy y paste”.
Considero que deberíamos observar las sugerencias propuestas por la UNESCO en:
“UNESCO (2004) LAS TICS EN LA FORMACIÓN DOCENTE” donde todo apunta a establecer un marco conceptual de acción para la gestión de planes de estudio de inserción de las TICS en la educación.
Para ello es fundamental el cambio de actitud y con ello del rol del docente en este proceso. Esto cambia la enseñanza y la forma de aprender.
Existe la necesidad de implementación del plan de estrategias, a partir de las posibilidades culturales, sociales, económicas y políticas para lograr un objetivo: que las TICS contribuyan al mejoramiento educativo.
Se propone entonces, con ejes en el aprendizaje, el uso de las tecnologías por parte del docente desde el inicio de su formación, la necesidad de saber hacer y no solamente saber que es, y la innovación y evolución tecnológica en la práctica docente para conseguir logros, aun con escasos recursos.
Tratando de clarificar un poco la cuestión digo: muchas veces somos nosotros, los docentes, al no ser lo suficientemente creativos y no google, los que creamos las condiciones para la estupidizacion.

Karina Fruszman dijo...

Estamos inmersos en una nueva revolución: la de la Información. Tanto es así que hoy en día ya no se habla de informática y de comunicación como dos cosas separadas si no que ya se utiliza el término Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TIC).
Esta nueva revolución tendrá, como todas, consecuencias imprevisibles en los diversos
ámbitos de nuestra sociedad. Y la educación no quedará al margen de estos cambios. Al
contrario, será uno de los sectores que mas tendrá que cambiar
Como hoy vivimos inmersos en una sociedad de la comunicación generalizada donde las nuevas generaciones se comunican de maneras muy particulares y a la vez abiertas; donde tal parece no existir restricciones de ningún tipo, en medio de una pluralidad de puntos de vista. Un contexto donde la educación formal resulta cada día menos atractiva a la luz de los grandes avances que marcan nuestros días.
Vivir en un mundo lleno de cambios acelerados, donde el desarrollo de la ciencia y la tecnología impregnan nuestras vidas con la telemática y los medios masivos de comunicación y su mercadotecnia, exige de las instituciones educativas cambios en sus modelos educativos así como en las metodologías para el salón de clases.
Los docentes ya no podemos pelear contra las TIC, y como siempre ha ocurrido la educación siempre esta un paso atrás de lo que ocurre con esto. Por tal motivo tendremos que acoplarnos a las nuevas tecnologías y no hacer de estas un enemigo, sino al contrario, apoyarnos y hacer uso. Es cierto que los alumnos hacen abuso de las TIC y nos encontramos luchando contra molinos de viento, ya que generan “VICIOS” inapropiados a los que se inculcan dentro del aula, todo tiene que ser rápido, corto y sin mucho reflexión. Obviamente tendremos que hacer un cambio ¿pero que tendremos que cambiar?¿que tendremos que ceder?¿ hasta donde todo tiene que ser rápido, corto y sin reflexionar?. Esto es lo mas difícil, encontrar un punto medio en donde incluyamos a las TIC sin caer en un vaciamiento de contenidos, métodos y procesos necesarios para crear alumnos capaz de “PENSAR CRITICAMENTE”

fernando dijo...

Reafirmando los dichos de Tedesco: hoy existe la necesidad de una transformación educativa a partir de la transformación social. Dicha transformación tiene su origen en la transformación del pensamiento. Si nuestra forma de pensar no cambia, nada va a cambiar. En un mundo dinámico como en el que vivimos no podemos permitirnos quedar atados a antiguos formatos que hoy ya no son efectivos.

La tecnología, históricamente, ha cambiado la forma de vivir de las personas. Cuando apareció el cañón, comenzó la muerte del castillo. La evolución tecnológica nos propone, siempre, un cambio en la forma de vivir y de pensar.
Estoy con Nicholas Carr respecto de que la comodidad y el acceso fácil a las bibliotecas y trabajos de otras personas nos limita a la hora de pensar y desarrollar nuestras propias ideas.
Pero, también es cierto que, como dice Piscitelli, al cambiar el paradigma también, necesariamente, tiene que cambiar nuestra forma de pensar. Es tarea del docente diseñar las estrategias pedagógicas necesarias para que se desarrollen las ideas propias y genuinas de cada alumno a partir de las facilidades ofrecidas por las Tics. Tomando de la piscología podríamos decir que se estructura la nueva forma de pensar a partir de las estructuras preexistentes. Aportando desde mi área especifica.” Para construir el noveno piso, tiene que estar el octavo”.

Quiero compartir una estrategia que utilizo habitualmente y me resulta muy motivadora: Planteo un tema partiendo de un mapa conceptual. A partir de ello los impulso a investigar en la web y a la clase siguiente hacemos un torbellino de ideas. Como cierre, se conforma un apunte de carácter Gral. con el aporte de cada uno y la resolución de un cuestionario diseñado por ellos.

Rubén N. Sykora dijo...

Analizando las opiniones de mis compañeros, se observa total coincidencia sobre la responsabilidad que le compete al docente en ser ellos los que deben propiciar ese cambio tan preciado; como se lo plantea desde las palabras de Mariana Landau en “Los docentes en la incertidumbre de las redes”, donde expresa [... el docente es un aprendiz en proceso permanente de actualización que se asume como promotor de los cambios sociales mas generales.].
Según Carr “ya no pensamos como antaño”, y eso es verdad; “los tiempos cambian”, y esos cambios también se producen a nivel social, cultural, político y económico.
En una sociedad caracterizada por el uso generalizado de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en todas las actividades humanas, que exige de todos los ciudadanos nuevas competencias personales, sociales y profesionales para poder afrontar los continuos cambios que imponen en todos los ámbitos los rápidos avances de la Ciencia, que mejor que comenzar a infundir esos cambios desde la escuela, y mas particularmente desde el aula.

fernando dijo...

Ampliando lo expuesto anteriormente y desarrollándolo desde el apunte de Marian Landau “Los docentes en la incertidumbre de las redes” en el punto B coinciden totalmente con lo que dice la autora: El objetivo de las TIC´s en la actualidad es formar un usuario, no desarrollar habilidades del pensamiento. En la primera parte del artículo la autora dice que en la década de 1980, las primeras acciones se orientaron a la enseñanza de lenguajes de programación, Logo, Basic y Pascal, desarrollando habilidades generales, vinculadas con el pensamiento lógico matemático.
En esta primera etapa, era inevitable que el conocimiento lo manejaran ingenieros, profesores de matemática, personas que manejaran muy fluidamente los conceptos de abstracción.
A partir de 1990 se produce otro nuevo desplazamiento, con la llegada de internet y los materiales multimediales hacia un docente que se lo llamó docente generalista, que actuaba sobre todo en el nivel primario de la enseñanza (tenía los conceptos pedagógico por ser maestra, y los articulaba con el currículo – caso muy cercano porque mi señora lo hacía en el gabinete de computación, ya que era la docente articuladora.
En la actualidad el docente adapta con mayor facilidad y muy subjetivamente su estilo pedagógico, debido a que él mismo se encuentra atravesado por biografías personales y por características disciplinares de la materia a su cargo. De este modo, las variaciones en la forma de organizar la enseñanza y los contenidos para trasmitir que traen las TIC´s, generan diversos cambios en las formas que los docentes se ven asimismo y evalúan su tarea y su conocimiento (Goodson 2002).
En conclusión, los docentes tienen las herramientas pedagógicas adquiridas y no necesitan del bastón del docente generalista. Por lo tanto las áreas no son compartimentos estancos y son atravesadas transversalmente, en mi experiencia personal al ver la aplicación del pizarrón electrónico presentado en la escuela, no pensé solamente en la aplicación en mi materia, pensé: que bueno para Cs. Sociales (geografía) por que por ejemplo se baja de Internet un mapa donde se ve con alta definición y en 3D la topografía de un país. Una herramienta bien utilizaba nos permite formar parejas educativas, rompiendo fronteras entre áreas, propias de la sociedad de la información.
Siguiendo con la postura anterior, considero que tanto la postura de Carr y Piscitelli son válidas, depende de la habilidad del docente para que no se vuelva estupidizante Internet.

Karina Fruszman - Rubén Norberto Sykora - Mónica Juan - Gabriel Stabile - Alejandra Barrau - Fernando Varela dijo...

Ante todo pido disculpas por no haber realizado comentarios anteriormente.
En relación al último texto en el párrafo donde Carr dice "Ya no pensamos como antaño y el mejor diagnóstico se ve en experimentos.." creo que todo ha ido evolucionando y en función de esto la educación debe adaptarse en este camino.
Las nuevas herramientas que son utilizadas en educación deben controlarse, lo que no implica ni su utilización completa ni tampoco su descarte.
Internet facilita la producción de conocimiento, crea vínculos a través de comunidades virtuales, fomenta el conocimiento emergente de las redes sociales y además no es para nada ajeno a nuestros alumnos.
Buscando información relacionada con el tema leí lo siguiente "...para incorporarse a las nuevas tendencias de la WEB y convertirse en productores, los usuarios deben contar con las competencias básicas de la formación escolar: la lectura y la escritura".Esto creo que marca una dependencia de la una hacia la otra, por lo cual creo que no deben descartarse ninguna de las posturas.

María Alejandra Barrau

Mónica dijo...

Vuelvo a leer el artículo y reparo en una de los primeros párrafos " Estamos acostumbrados a las referencias a los peligros y males de la tecnología en la educación en boca de tecnófobos, personas resistentes a los cambios, adultos asustados o intelectuales dispuestos a no perder su rol de portavoces del saber"... y pienso que algunos docentes se ven amenazados por la superaparición de nuevas tecnologías, lo que significa un acostumbramiento y un período de adaptación para hacer de estas nuevas herrramientas u beneficio a la hora de enseñar, claro esta que esto supone una creatividad y un cambio de postura frante a las nuevas tecnologías que muchas veces algunos adultos no estan dispuestos a realizar, es tarea de todos saber aprovecharlas y no alarmarnos, la incorporación de la tecnología a la enseñanza es inevitable de lo contrario nosotros mismos nos estamos excluyendo de un mundo tecnificado y que no pide permiso para pasar, es obligación adaptarse a los cambios y sacar su lado positivo en bien de la tarea diaria. Mónica Juan.

Rubén N. Sykora dijo...
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Rubén N. Sykora dijo...

Me quedo con las ultimas palabras del comentario de Mónica, donde propone: “es obligación adaptarse a los cambios y sacar su lado positivo en bien de la tarea diaria”.
Esto me lleva a vivificar opiniones presentadas en comentarios anteriores, coincidiendo con Mariana Landau, cuando dice: [“Los recursos simbólicos y económicos de la Institución, el contexto de la comunidad educativa en la que se encuentra la escuela y la política educativa influyen en las formas en que se desarrolla la enseñanza en entornos digitales…], [Las condiciones de trabajo de los docentes se encuentran, por lo general, fuertemente correlacionadas con las características de la comunidad de la escuela en la que trabajan.],( “Los docentes en las incertidumbres de las redes”, título “Construir alternativas con los docentes”).
Con esto no quiero ser fatalista, entiendo y tengo en claro que está en nosotros los docentes, generar un cambio de actitud el cual nos permita adaptarnos y adaptar nuestra labor a la constante transformación de la sociedad, impuesta por el ritmo acelerado de evolución de las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TIC), para eso nos estamos formando; pero la realidad vivida en numerosas instituciones educativas, mucha veces se contrapone a lo que anhelamos; y aunque los docentes estemos preparados para afrontar y llevar adelante este “cambio”, esa “tarea diaria” de la que habla Mónica, se vuelve una utopía.

Coordinador dijo...

Vayamos planteando conclusiones integradoras de todo lo analizado por el grupo, porque supongo que se tomarán, como todos, el receso invernal como vacaciones. Saludos.

Gabriel dijo...

Tomando del comentario de Mónica, y sin ánimo de ser pesimista, creo que es muy difícil que los actores más antiguos del sistema deseen o se puedan adaptar (no mayoritariamente hablando). Por otro lado, este núcleo, conforme su condición, no es del todo determinante en cuanto a lo que a impulso de transformación se refiere. Vuelvo sobre la idea que me parece es un eje fúndate: Tics en la formación docente. Y sé que no descubro nada nuevo. Pero me permito enfatizar al respecto y, parafraseando con un antiguo dicho, menciono: "Lo importante no es usar las TICs sino, saberlas usar". Y es allí donde intervenimos nosotros, como lo hiciste vos con nosotros Carlos (Y fíjense como me anoto unos puntitos pal final, y permítanme la humorada que es con toda la seriedad y el respeto que todos me merecen) que en un momento pensamos que la mano venia de fotocopia y hoy nos encontramos "TICqueando" y creo que no lo hacemos tan mal. Pero, para mí fue importante tu rol que no solo impulso sino que también lidero y encauzo permanentemente la actividad (sin obsecuencias)
Volvemos a ese punto de partida:
"Las instituciones de formación docente se enfrentan con el desafío de capacitar a la nueva generación de docentes..." y eso podemos decir que se cumplió, en alguna medida, en nosotros. Continuando con la frase anterior: "...esta tarea supone... una cuidadosa panificación. Al abordar esta tarea es necesario comprender: ....el impacto de la tecnología en la sociedad global y su repercusiones en la educación, la creación de entornos de aprendizaje más efectivos y atractivos centrados en el alumno, las distintas etapas del desarrollo docente y los grados de adopción de las tics por parte de los profesores, la importancia el contexto, la cultura, la visión y liderazgo, el aprendizaje permanente y los procesos de cambio al momento de planificar la integración de las tecnologías a la capacitación docente". Y pido disculpas por lo extenso de esta referencia de la UNESCO (2004) pero me pareció apropiada a este momento de nuestro dialogo donde conscientemente repito: está en nuestras manos el enseñar a usar las tics de otro modo, sin que esto signifique volver al paradigma de un docente que sea el centro del acto educativo.
Y podemos hacerlo casi como espectadores, desde la tribuna, alentando y encauzando, impulsando y liderando. Por eso y para ir cerrando: cuidadosa planificación, visión del impacto social y liderazgo, creación de los entornos más efectivos y atractivos de aprendizaje centrados en el alumno, desarrollos ajustados al contexto pueden ser también, para nosotros ahora, algunos de nuestros principios orientadores en la cotidiana labor.

Mónica dijo...

Como conclusión y me sumo al comentario del compañero la metodología empleada por el Profesor Martín nos hizo trabajar la materia desde otro lugar dandonos cuenta la debilidad que algunos tenemos (me incluyo en primer lugar) al manejar las nuevas herramientas y también nos favoreció al abrir la cabeza incluyendo esta modalidad en algún momento en nuestro desempeño como docentes, volviendo al comentario de lo trabajado, me parece que está en nuestras manos saber utilizar las herramientas que el mundo global pone en nuestras manos y servirnos de ellas en nuestro trabajo diario, para esto tenemos que vencer el temor que nos produce el cambio y sumarnos a las nuevas modalidades, que esto no quiere decir dejar de leer ni mucho menos, soy optimista y mi visión ante el desarrollo de las TICS es favorable. Saludo a todos y FELICES VACACIONES. Mónica Juan.

Karina Fruszman dijo...

Al plantear las conclusiones que integran lo expuesto por los integrantes del blog y mi experiencia luego de haber transcurrido esta materia; sin lugar a duda creo que empezamos a caminar un nuevo camino.
Como resultado de ello surgieron las siguientes ideas:
*Debemos plantearnos si la resistencia a los cambios no esta relacionada con el temor a perder nuestro rol como adultos portavoces del poder. A lo largo de la historia quedo demostrado el rechazo a lo novedoso (imprenta, maquina de escribir, etc.).
*No hay que ser profeta de lo viejo ni descartarlo; ni tampoco valorar únicamente las nuevas tecnologías digitales.
Cualquiera de estas posturas son extremas, que significarían dejar a un lado a sectores con pensamiento valioso. Porque ni todo los alumnos dominan la retórica de la comunicación tradicional ni todos los actuales educadores manejan efectivamente las tecnologías de ultima generación, sino como en todo hay que encontrar el equilibrio.
*Las nuevas tecnologías pueden convertirse en aliadas del aprendizaje y el docente debe estar preparado para incorporarlas al aula y orientar a sus alumnos en su dominio.
*La efectividad de las TIC en la educación debe medirse de igual manera como se presenta en la sociedad: como un componente transversal requerido, en tanto condición de profundización y desarrollo, y desde sus fortalezas específicas (que, en el caso de las TIC, inciden en el procesamiento de información, el fortalecimiento de la comunicación y el mejoramiento del trabajo en equipo y la producción individual).
*La relación entre educación y tecnología debe poner el acento en una definición útil de TIC para la finalidad educativa, una definición en la que el aspecto de actividad humana sea central. Esto es necesario porque sólo en este contexto las TIC pueden relevarse como portadoras de significados y valores, lo que es el eje de la educación. Esto no debe quedarse en un enunciado teórico, sino que debe hacerse tangible en todos los aspectos de contacto entre tecnología y educación.
*Debemos “aprender a aprender” que es el conjunto de capacidades transversales que permiten el aprovechamiento de las oportunidades de aprendizaje. Estas capacidades transversales se plantean como capacidades fundamentales y son: pensamiento crítico, pensamiento creativo, resolución de problemas y toma de decisiones.
No debemos olvidar nuestro desafió como docente de volver a generar en nuestros alumnos la capacidad de construirse activamente.
Es preciso tomar la decisión consciente de encarar ese esfuerzo ya que sin ser no hay posibilidad de experimentar la felicidad del ser.
Mientras que les mostremos a nuestros jóvenes el engañoso espejismo de creer que esa felicidad es posible escapando a la responsabilidad de edificar su ser, no será posible reconstruir la educación.
…Debemos ayudarlos a ver una realidad que hoy se les oculta con la intención de convertirlos en dóciles instrumentos de un mercado que los prefiere así, primarios y felices de serlo, en lugar de concebirlos empeñados en la tarea de construirse cada día. Esto supone no sólo esfuerzo, sino también el desarrollo de una conciencia crítica considerada peligrosa. Debemos convencerlos de que la felicidad reside en advertir que tienen la capacidad singular de construirse permanentemente ya que son, somos, "seres en obra."…
Esta última reflexión fue extraída de una nota de quien fuera el rector de la Universidad de Buenos Aires. Jaim Etcheverry. (Educador – Ensayista).

Reconocer el propio límite... será el punto de partida.
Escucha y mirada particular... serán las herramientas.
Ir más allá del límite... será el desafío.
Superando nuestros propios límites, reconociendo que a todos algo nos falta; es como se mantiene vivo el deseo de seguir buscando, encontrando, aprendiendo.

La escuela del siglo XXI no puede dar la espalda a los rápidos y radicales cambios. Nuestros alumnos necesitan aprender a vivir en un mundo altamente tecnificado, acceder a grandes cantidades de información y dominar la tecnología para que no sea ella la que los domine. La escuela debe dar respuesta a este reto y dedicar sus esfuerzos a integrar las tecnologías de la información y la comunicación.

Karina Fruszman - Rubén Norberto Sykora - Mónica Juan - Gabriel Stabile - Alejandra Barrau - Fernando Varela dijo...

La sociedad de la información en general y las nuevas tecnologías en particular inciden de manera significativa en educación. Las nuevas generaciones van asimilando de manera natural esta nueva cultura que se va conformando y que para nosotros conlleva muchas veces importantes esfuerzos de formación, de adaptación y de "desaprender" muchas cosas que ahora "se hacen de otra forma" o que simplemente ya no sirven. Los más jóvenes no tienen la experiencia de haber vivido en una sociedad "más estática", de manera que para ellos el cambio y el aprendizaje continuo para conocer las novedades que van surgiendo cada día es lo normal.
Por eso, creo que el esfuerzo del docente es mucho más de lo que pensamos, si hablamos de docentes con una formación anterior.
Si coincido con Gabriel en relación a la formación de los docentes actuales, donde los Profesores de los Institutos que se encuentran encargados de esta capacitación tienen que realizar trabajos desde la comprensión y la utilización de las distintas herramientas que ofrecen las TICs.
La escuela debe integrar también la nueva cultura: alfabetización digital, fuente de información, instrumento de productividad para realizar trabajos, material didáctico,
Esta emergente sociedad de la información, impulsada por un vertiginoso avance científico y sustentada por el uso generalizado de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), conlleva cambios que alcanzan todos los ámbitos de la sociedad. Sus efectos se manifiestan de manera muy especial en las actividades laborales y en el mundo educativo, donde todo debe ser revisado: desde la razón de ser de la escuela y demás instituciones educativas, hasta la formación básica que precisamos las personas, la forma de enseñar y de aprender, las infraestructuras y los medios que utilizamos para ello, la estructura organizativa de los centros y su cultura.
Como no hice los comentarios en su momento los realizo ahora, por lo tanto no estoy de vacaciones como el resto, Felices Vaciones para todos<<<<

Karina Fruszman - Rubén Norberto Sykora - Mónica Juan - Gabriel Stabile - Alejandra Barrau - Fernando Varela dijo...

Perdón creo que el tema de las Tics en mi caso es pura teoría, ya que no firme mi comentario anterior,( 27 de julio ) Ja,Jaaaa.
María Alejandra

Karina Fruszman - Rubén Norberto Sykora - Mónica Juan - Gabriel Stabile - Alejandra Barrau - Fernando Varela dijo...

María Alejandra dijo..
Las nuevas tecnologías pueden ayudar a revertir el fenómeno del fracaso escolar de los alumnos sólo si son adecuadamente utilizadas por docentes capaces de ponerlas al servicio de una estrategia pedagógica apropiada para el trabajo con alumnos en condiciones desfavorecidas.
todos deben dominar el uso de las TIC pero no todo puede ni debe ser enseñado a través de las TIC.
El ejercicio de la docencia ya no puede ser concebido como un trabajo individual sino como un trabajo de equipo. La responsabilidad por los resultados no puede ser individual sino institucional. Esa es la razón por la cual debemos tender a una formación basada en el concepto de profesionalismo colectivo en lugar del profesionalismo individual.
(entrevista año 2003 Diario Clarín a Juan Carlos Tedesco)
Con estas ideas quiero cerrar. Personalmente me sirvió para interiorizarme acerca del tema y poder debatir acerca de él, ya que al cumplir una tarea administrativa y no encontrarme dictando una materia es posible que no me haya detenido a analizar las ventajas y desventajas de la aplicación de las herramientas que se nos brindan.

Rubén N. Sykora dijo...

Me permito disponer de este último comentario para expresar mi opinión personal sobre el espacio curricular Educación Ciencia y Tecnología.
Un espacio, el cual en un principio pareció ser complicado, pero con el transcurrir del mismo resulto contar con contenidos muy prácticos y aplicables, sin desperdicios; con un estilo y una dinámica de trabajo que mas allá de ser innovadoras, me hicieron reformular ciertas metodologías y estrategias muy tradicionales y estructuradas propias de mi formación técnico profesional, dirigiéndolas hacia esos “Cambios” de los que tanto hablamos.
Espacio que a poco de recorrer, supe implementarlo en mi práctica pedagógica, y que al día de hoy, es al único que le encuentro sentido de aplicación.
Por todo esto, le doy las gracias Profesor Carlos Andrés Martín.