lunes, 8 de diciembre de 2008

La comunicación como producción social de sentidos y significados

La primera actividad de análisis y discusión estará orientada por los siguientes contenidos:
La comunicación como producción social de sentidos y significados: la propaganda como factor de consenso; el control mediático de la opinión pública; la representación como realidad; la dimensión mediática del conflicto social.
Deberán agregar comentarios (no hacer nuevas entradas) estableciendo una línea argumentativa entre todos los comentarios. De este modo, podrá establecerse una continuidad y complementariedad entre las participaciones. Por mi parte, iré revisando periódicamente el debate que ustedes armen y agregaré también comentarios para orientar la discusión.

Recuerden que la próxima actividad será publicada en mi blog la primera semana de Febrero. La bibliografía correspondiente ya está disponible. Ante cualquier duda, consúltenme vía correo electrónico.

Saludos.

Carlos

sábado, 16 de agosto de 2008

Firma de libretas... y disculpas

Ante todo quería pedirles disculpas por no estar en el horario y la fecha indicadas...

Les cuento que el pasado Jueves 14 de Agosto hice el acta (libro III, folio 90) de los aprobados. Por lo tanto, ya tienen efectivamente aprobada la materia y pueden obtener la firma de las libretas de dos maneras: pueden pasar en cualquier momento que esté el secretario académico y él puede firmarlas en mi nombre o pueden pasar en cualquier horario que yo esté. Si eligen esta alternativa, les recomiendo que se comuniquen previamente conmigo por e-mail, porque este segundo cuatrimestre estaré viajando mucho y es posible que no me encuentren en los horarios que debería estar normalmente. Saludos y disculpas una vez más.

Carlos

jueves, 7 de agosto de 2008

Evaluación Final – Tramo de Formación Pedagógica – Nivel II – 2008

Llegamos al momento final... Quería agradecerles el esfuerzo puesto en el trabajo, ya que ustedes, como todos los que estamos en el sistema educativo, estamos laburando a un ritmo exagerado. He tratado de dejarles algunas impresiones (siempre subjetivas y relativas) en la evaluación, más allá de la calificación (también subjetiva y relativa). Así como hemos propuesto un nuevo enfoque de enseñanza y aprendizaje, todavía nos resta desarrollar un nuevo enfoque de evaluación y calificación, porque la acreditación pertenece a ese modelo pedagógico que deseamos (al menos, algunos) dejar atrás...

Afortunadamente, el primer año del tramo se repite para una nueva cursada y toda la experiencia generada en este espacio no se perderá. Personalmente, he aprendido mucho a partir del debate desarrollado por ustedes, ya que el punto de vista del otro siempre nos enriquece. Mientras leía las intervenciones, subrayaba algunas frases que utilizaré en próximas ediciones: sí, todo el material que ustedes han elaborado está bajo el copyleft, les guste o no...


María Alejandra Barrau
Evaluación: Los informes fueron entregados en tiempo y forma, pero las intervenciones en el blog fueron escasas y sólo se regularizaron hacia el final. Sin embargo, se mostró un nivel de reflexión suficiente.
Calificación
: 4 (cuatro).

Aldo Fabio Bouvet
Evaluación: Los informes e intervenciones en el blog fueron entregados regularmente y de manera satisfactoria. Hubo un avance si comparamos la producción del primer informe escrito con las intervenciones en el blog, ya que al principio no se reflejaba toda la riqueza de la argumentación de los autores (que estuvieron bien articulados con las intervenciones del blog). Supongo que el hecho de tener interlocutores activos te permitió atender mejor a las argumentaciones. De esta manera pudiste desarrollar el enfoque crítico propuesto.
Calificación: 8 (ocho).

Karina Fruzman
Evaluación: Realizaste un gran progreso entre el primer informe y la última intervención en el blog. El primer informe estuvo bastante lejos de la reflexión lograda posteriormente. Durante las sucesivas intervenciones en el blog se notó una actitud crítica hacia los textos y reflexiva hacia sí misma. Considero que todo ese proceso está totalmente reflejado en la última intervención integradora de todas las cuestiones abordadas.
Calificación: 8 (ocho).

Mónica Juan
Evaluación: Tanto la entrega de informes como las intervenciones no fueron siempre en tiempo y forma. En el primer informe hubiese sido deseable una profundización analítica de los autores. Sin embargo, hacia el final se notó una mayor y mejor participación. Quizás, un obstáculo haya sido la tecnología (como vos misma reconocés). Por eso, te recomiendo que profundices tu relación con la tecnología, más allá del uso que hiciste con el blog, una vez incorporada la utilización, se aceleran los procesos y se mejoran también los resultados.
Calificación: 6 (seis).

Luciana Leguizamón
Evaluación: El primer informe no fue entregado en tiempo y forma. Las intervenciones en el blog fueron muy escasas (sólo dos) y poco significativas, sin una relación significativa con la discusión desarrollada en el blog por los restantes compañeros.
Calificación: 2 (dos).

Mónica Luparelli
Evaluación: Los informes e intervenciones en el blog fueron entregados correctamente, aunque las intervenciones no siempre fueron constantes. Las intervenciones fueron pertinentes y también marcaron una diferencia y progreso con el primer informe (que fue bastante breve). Hubo una articulación significativa con el aporte de los restantes participantes del blog.
Calificación: 7 (siete).

Nieves Moreno del Campo
Evaluación: Los informes fueron entregados en tiempo, pero el primer informe era demasiado extenso y no estaba claro el reconocimiento de todas las argumentaciones de los autores. Sin embargo, las intervenciones en blog presentaron una mejor síntesis de ideas y argumentaciones. Las intervenciones fueron regulares (casi hasta el final).
Calificación: 7 (siete).

Ana Pieroni
Evaluación: Los informes fueron entregados en tiempo y forma y las intervenciones fueron desarrolladas oportunamente con muy buen criterio y adecuación al debate desarrollado. Se desarrolló un enfoque crítico muy satisfactorio.
Calificación: 9 (nueve).

Gabriel Stabile
Evaluación: Se notó un avance significativo entre el primer informe y las sucesivas intervenciones en el blog. En general, estas resultaron ser aportes muy creativos y se articularon satisfactoriamente con la bibliografía propuesta.
Calificación: 9 (nueve).

Rubén Sykora
Evaluación: Hubo un muy buen abordaje de la bibliografía, tanto en el primer informe como en las sucesivas intervenciones en el blog, las cuales fueron articuladas satisfactoriamente con la misma. Por otra parte, se observa una adecuada articulación con las intervenciones del resto.
Calificación: 9 (nueve).

Martín Touriño
Evaluación: Los informes fueron entregados correctamente, aunque el primer informe estuvo muy ceñido a la bibliografía y la posición de los autores. Este aspecto fue superado con las constantes intervenciones en el blog que fueron muy sugestivas y creativas. Quizás, faltaría organizar un poco más tanta información para poder establecer conclusiones generales e integradoras. En general, el desempeño es muy satisfactorio.
Calificación: 8 (ocho).

Fernando Varela
Evaluación: Desde el primer informe se refleja un buen análisis de la bibliografía. Asimismo, esto volvió a repetirse sobre las últimas intervenciones en el blog. Quizás, las primeras intervenciones necesitaron un poco más de apoyo del marco teórico propuesto en la bibliografía obligatoria, aunque indudablemente demuestran una correcta comprensión de los artículos propuestos en blog y una creatividad destacable.
Calificación: 9 (nueve).

Finalmente, además de las merecidas felicitaciones, les recuerdo que esta calificación implica la acreditación del espacio “Educación, Ciencia y Tecnología”, por lo cual sólo deben asistir el próximo Miércoles 13 de Agosto a las 13.00 hs. (disculpen el cambio de horario; si alguno no puede, buscamos la altenativa) para la firma de libretas. En los casos que no hayan acreditado, deberán rendir el final, como ya se anticipó oportunamente.

Carlos

domingo, 27 de julio de 2008

Como conclusión y me sumo al comentario del compañero la metodología empleada por el Profesor Martín nos hizo trabajar la materia desde otro lugar dandonos cuenta la debilidad que algunos tenemos (me incluyo en primer lugar) al manejar las nuevas herramientas y también nos favoreció al abrir la cabeza incluyendo esta modalidad en algún momento en nuestro desempeño como docentes, volviendo al comentario de lo trabajado, me parece que está en nuestras manos saber utilizar las herramientas que el mundo global pone en nuestras manos y servirnos de ellas en nuestro trabajo diario, para esto tenemos que vencer el temor que nos produce el cambio y sumarnos a las nuevas modalidades, que esto no quiere decir dejar de leer ni mucho menos, soy optimista y mi visión ante el desarrollo de las TICS es favorable. Saludo a todos y FELICES VACACIONES. Mónica Juan.

miércoles, 23 de julio de 2008

Vuelvo a leer el artículo y reparo en una de los primeros párrafos " Estamos acostumbrados a las referencias a los peligros y males de la tecnología en la educación en boca de tecnófobos, personas resistentes a los cambios, adultos asustados o intelectuales dispuestos a no perder su rol de portavoces del saber"... y pienso que algunos docentes se ven amenazados por la superaparición de nuevas tecnologías, lo que significa un acostumbramiento y un período de adaptación para hacer de estas nuevas herrramientas u beneficio a la hora de enseñar, claro esta que esto supone una creatividad y un cambio de postura frante a las nuevas tecnologías que muchas veces algunos adultos no estan dispuestos a realizar, es tarea de todos saber aprovecharlas y no alarmarnos, la incorporación de la tecnología a la enseñanza es inevitable de lo contrario nosotros mismos nos estamos excluyendo de un mundo tecnificado y que no pide permiso para pasar, es obligación adaptarse a los cambios y sacar su lado positivo en bien de la tarea diaria. Mónica Juan.

viernes, 4 de julio de 2008

Internet, pensamiento y educación. Una nueva polémica

Estamos acostumbrados a las referencias a los peligros y males de la tecnología en la educación en boca de tecnófobos, personas resistentes a los cambios, adultos asustados o intelectuales dispuestos a no perder su rol de portavoces del saber. Lo que realmente nos sorprendió fue toparnos con la tapa de la revista The Atlantic tapizada con un enorme título con caligrafía googlesca que se/nos preguntaba provocativamente si Google no está estupidizándonos: "Is Google Making Us Stupid?”, por Nicholas Carr (y estoy seguro de que Carr no leyó a Barbara Cassin para inspirarse en ella, con lo que las preguntas tontas parece que afloran solas).

Carr comienza su nota con una mención iconográfica a la fantástica escena en la cual Dave Bowman desconecta a HAL 9000 al final de la maravillosa 2001: Odisea del espacio , de Stanley Kubrick, obligándola a cantar una Daisy Daisy cada vez más gutural y deshumanizada.

"Mi mente está desapareciendo, lo estoy sintiendo, lo estoy sintiendo"

En esta escena HAL implora desesperado/a que no lo desconecten mientras musita “Mi mente está desapareciendo, lo estoy sintiendo, lo estoy sintiendo“. Y Carr se apoya en esa referencia inolvidable, insistiendo en que desde hace unos pocos años alguien (como Bowen hizo con HAL) está jugando con su cerebro (con el de todos nosotros), remapeando los circuitos neuronales, reprogramando su/nuestra memoria y decidiendo -sin nuestro conocimiento y mucho menos nuestro consentimiento- convertirnos en otros, muy distintos de los nosotros mismos que supimos y quisimos ser, durante décadas o siglos y milenios.

Según Carr ya no pensamos como antaño, y el mejor diagnóstico –según él– se vive en experimentos cruciales como la lectura de un libro o de un artículo largo, delicado y difícil. Aparentemente nuestra concentración se desvanece a las tres páginas, perdemos el hilo; a los 10 o 20 minutos ya queremos hacer otra cosa, y la lectura profunda que fue la norma durante casi 500 años estaría camino del olvido.

El culpable de tamaño sacrilegio no es otro que el que todos ustedes imaginan: nuestra sobreexposición a la red.


Google tiene la culpa

La cacería de ideas, las referencias infinitas, los links sin parar, la nueva forma de citar sin hacerlo, la obra abierta soñada por Mallarmé y teorizada por Eco, el docuverso y Xanadu de Ted Nelson, todas las metáforas condensadas y superpuestas de un medio inmersivo e invasivo que, habiendo cumplido los sueños de McLuhan acerca de la identificación entre medio y mensaje se estaría convirtiendo, asimismo, en la pesadilla que está terminando con las sagradas operaciones (o deberes) de la mente, como lo son la concentración y la contemplación que bien le harían a Cassin, Carr y asociados repasar las obras más recientes de Michel Onfray, como El cristianismo hedonista y Las sabidurías de la Antigüedad para aplacar su sed cognitivo/moralizante.

Según Carr su padecimiento no es personal sino social y compartido. Su círculo de conocidos y amigos –todos letrados de primer orden como él mismo– dicen experimentar los mismos males y estar sucumbiendo a los mismos peligros y amenazas.

No sé si Carr generará algún tipo de temor a alguien. A mí no. Habiendo leído mamotretos durante cerca de 40 años y amando cada día más la “lectura” en línea, me parece que estamos logrando un estado de nirvana maravilloso, polialfabetismos, alfabetización analógica multiplicada por la digital, conversaciones transmedia, acoples intergeneracionales, la Biblia (de Gutenberg) y el calefón (de Breton o de Duchamp) en dosis equivalentes e iluminadoras de por medio.


Anécdotas vs. más anécdotas

Pero no es tan fácil sacarnos a un aguafiestas como Carr de encima. Porque sabedor de que su suma de anécdotas es tan poco convincente y argumentativa como podría serlo la suma de las nuestras, Carr acude a la sacrosanta ciencia para convencernos de que el David Bowan que vive en Mountain View, y que mora en unas dachas muy fashion denominadas Googleplex, está tramando borrar nuestra capacidad argumentativa.

Es por ello que se refugia en la sacrosanta ciencia, y aunque sabe que aún nos falta mucho para confirmar cómo internet infecta (perdón: afecta) la cognición, recurre a un estudio reciente acerca de los hábitos on line publicado por el University College de Londres: Pioneering research shows ‘Google Generation’ is a myth, que corroboraría que estamos atravesando una compuerta evolutiva, para mal.

Tomando como base los logs de visitas a la British Library por un lado, y a un consorcio de entidades educativas inglesas por el otro, se habría confirmado el supuesto de los letrados de que estamos adviniendo a un tipo de actividad de sobrevuelo de la información, saltando de una fuente de información a la otra y rara vez o nunca volviendo al original.


Saltamontes informacionales y el cerebro lector

Estos usuarios (la gran mayoría, nosotros mismos, todos nuestros alumnos) serían saltamontes informacionales, no leerían más que una página o dos de un libro, grabarían algún artículo largo pero nunca lo revisitarían. La gran novedad del estudio (para Carr) es que no se lee en línea, sino que se flota, saltea, hojea (no tenía que investigar mucho para llegar a esta conclusión, esto es algo que Jakob Nielsen, el gurú de la usabilidad, había descubierto hace ya más de una década atrás y que cualquier análisis de eyetracking confirma). Copiando alguna justificación de un psicoanalista argentino, los autores del “sesudo” ensayo insisten en que se lee en línea para no leer de verdad.

Gente más versada que Carr, como Maryanne Wolf, de Tufts University y autora de Proust and the Squid: The Story and Science of the Reading Brain, insiste en que el privilegio que otorgamos a la “eficiencia” y a la “inmediatez” por encima de cualquier otro valor está liquidando nuestra capacidad de lectura (y suponemos también que de argumentación e interpretación profunda, como insistía Clifford Geertz cuando hablaba de descripción densa).

Como la lectura no es innata e implicó un largo trabajo cultural de varios miles de años, intempestivamente y a partir de ejemplos aislados, de un récord de no más de 15 años de experiencia en la red, y de muchas ganas de que la realidad se acomode a los medios y a los prejuicios, autores de este calibre (que defienden tanto la inteligencia humana como sus propias profesiones y privilegios) temen que nuestro cableado cerebral colapse y nos borre lo que de más humanos tenemos, que es ser lectores profundos. La tesis de Wolf es más compleja y volveremos sobre ella.


Telegrafía conceptual

Haciendo eco al Heidegger que deploró en los años 60 el uso de la máquina de escribir como deficiencia de la capacidad expresiva, Carr no tiene mejor idea que dar el ejemplo de un Nietzsche comprándose una máquina de escribir Malling-Hansen Writing Ball, en 1882, que terminaría –-como bien dice Friedrich A. Kittler en Gramophone, Film, Typewriter– trastrocando sus argumentos en aforismos, los pensamientos en juegos de lenguaje y la retórica en un estilo telegráfico, aunque a mí particularmente me gusta mucho más este Nietzsche epigramático post-1882 que el anterior verborrágico de El origen de la tragedia.

Lo que generalmente podríamos imaginar como una buena noticia, a saber: la plasticidad del cerebro humano, la capacidad de autorreconfigurarse y de reinventarse, es visto por Carr como un enorme riesgo.

Leyendo a McLuhan al revés, Carr sugiere que internet se comerá a todos los medios anteriores, recreándolos a su imagen y semejanza, para detrimento del medio anterior y autoenaltecimiento de la red. Siempre desde una lectura conspirativa que trata de dispersar nuestra atención y de volver difusa nuestra concentración.


El colonialismo epistemológico de la Web

Esta colonización de los medios anteriores se reflejaría en la mala costumbre de los medios tradicionales de incrustar en su soporte la retórica y el estilo comunicativo de la red. El peor sacrilegio cometido en esta dirección sería la osadía del The New York Times de dedicar la segunda y la tercera páginas del diario a abstracts de artículos que responderían al gusto de los lectores interneteanos.

Carr, como Barbara Cassin, no tiene empacho en saltar de la preocupación al delirio. De jugar con una intuición, sin mayor base empírica y solo validada por una tribu endogámica como la suya (los lectores y escritores compulsivos pre-1980) y de pronto invocar a Frederick Winslow Taylor y a sus experimentos en la planta de acero de Midvale y a la invención del algoritmo laboral, adscribiéndole la paternidad de y el carácter de precursor de la tarea de goma borralotodo cultural de Google.


La taylorización de la fábrica y algo más

Porque cualquiera que conozca algo de teoría e historia organizacional sabe que Taylor (su vida y obra están magistralmente registradas en esta biografía monumental de Robert Kanigel: The One Best Way: Frederick Winslow Taylor and the Enigma of Efficiency), aprovechando la “buena voluntad” de los trabajadores de Midvale, deconstruyó cada tarea en una serie de pasos discretos convirtiéndolos en un conjunto de instrucciones precisas (algoritmos) que de allí en más determinarían la tarea de cada trabajador en particular. Aunque los trabajadores protestaron al verse automatizados, la productividad creció en forma exponencial.

Pronto se cumplirá un siglo desde la publicación de The Principles of Scientific Management (1911), un manual omnicomprensivo del mejor método de trabajo. La utopía de Taylor no se limitaba a los cánones de la fábrica e imaginaba (absurda y maniqueamente) no solo la reestructuración de la firma, sino también de la sociedad toda, alterando la máxima de Protágoras e insistiendo en que si en el pasado primero había sido el hombre, en el futuro lo sería el sistema, su sistema.


La máquina que nos está usando/y que somos nosotros

Despertar a Taylor de su sueño dogmático es rendirle honores, insiste Carr, quien no tiene empacho en calificar a Google (a Brin & Page & Smith) pero probablemente también a la propia máquina que nos está/usando/siendo de versión tayloriana para las artes de la mente.

Casi calcando, sin saberlo, los argumentos de Cassin, Carr insiste en que internet es una máquina diseñada para la colecta, transmisión y manipulación de la información en forma eficiente y automatizada. Y sus programadores serían (cual trabajadores taylorizados aggiornados) los encargados de encontrar el mejor método (el algoritmo perfecto) capaces de reproducir cada uno de los movimientos mentales de los trabajadores del conocimiento.

Cayendo una vez más en la misma trampa en la que cayó Cassin y que se tendieron ellos mismos, Carr se aferra literalmente a la misión autoproclamada de Google de “organizar la información del mundo y volverla universalmente accessible y útil“. Pero Carr va más lejos y se aprovecha de un slogan marketinero, aunque también debemos admitir la facilidad con la que Page cae en los delirios futuristas, quien insiste en que Google está tratando de crear inteligencia artificial en gran escala, para endosarle el sambenito de Taylor redivivo.

Lo que vuelve loco a Carr (en esto Page & Brin son tan tábanos como Raymond Kurzweil, el profeta de la próxima singularidad) son las comillas más ideologizadas del discurso de los fundadores de Google. Cuando estos personajes geniales flirtean más con Spielberg que con Asimov, y se proclaman a sí mismos los verdaderos sacerdotes de la inteligencia artificial como propiedad emergente de una máquina, Carr estalla en odio. Si algo les falta a Carr y a los amantes el canon literario es sentido del humor.


No renunciar nunca a la ambigüedad

Lo que irrita a Carr (y a los defensores del paraíso analógico por igual) es la supuesta eliminación que un proyecto de estas características –de tener éxito– provocaría en los dominios tan inexactos y por ello tan valorados de la contemplación, la anfibología, la indeterminación y el riesgo de implosión permanente del sentido.

Según Carr, los googlófilos somos unos antropofóbicos que insistimos en que el cerebro humano no es otra cosa que una computadora obsoleta que necesita un procesador más rápido y un disco duro más grande para estar a la altura de los tiempos.

Carr le rindió honras fúnebres a Sócrates e hizo lo propio con el humanista renacentista Hieronimo Squarciafico, quien anticipó gran parte de las heridas narcisistas que la imprenta infligiría a la autoridad religiosa, y a la corporación de los eruditos y escribas, difundiendo la sedición y el escarnio.

Carr es –-a pesar de haber escrito esto– un tipo inteligente, y sabe que será tildado ipso facto de ludita. Igual, para él internet no es el alfabeto, y la lectura profunda de la imprenta que estaríamos perdiendo a manos de la red nos estaría privando del diálogo reflexivo, profundo, pletórico de reverberaciones, asociaciones, inferencias y analogías que son la estopa de la cual están hechas nuestra propias ideas. ¿No afirma acaso la citada Maryanne Wolf que la lectura profunda es indistinguible del pensamiento profundo? Con lo cual abandonar ese estilo de lectura es ipso facto abandonar el propio pensamiento.


Las subjetividades letradas, las únicas que vale sostener

Al final de su nota Carr se extravía más que nunca. Le resulta impensable que así como nuestra identidad fue construida durante cinco siglos (pero no antes) por una interiorización creciente y decantada del mundo sobre el papel (como bien dice David Olson en su libro El mundo sobre el papel), cualquier versión del mundo en la pantalla necesariamente devaluará esa subjetividad, liquidará al yo reflexivo y crítico y en definitiva minará la democracia y destruirá a Occidente.

Con una contumacia que nos lo vuelve interesante como interlocutor a refutar, Carr sostiene –siguiendo a Richard Foreman– que a medida que perdemos nuestro repertorio interno de densa herencia cultural, nos convertimos en panqueques meméticos, disparados en nuestros estados emocionales y cognitivos por cualquier link berreta, por cualquier alusión mecánica o por cualquier trivialidad que no merecería un lugar salvo en un juego de mesa.

Carr incluso alienta más piedad por Hal 9000, convertida en una chatarra mecánica al ser privada de la conciencia que le daban sus módulos de memoria (en su caso y en el de Blade Runner, responsables a su vez de una intensa vida emocional), y contrasta el pobre destino de la máquina con la eficiencia catatónica y privada de emoción alguna de los astronautas que supuestamente debían ser servidos por ella y cuya amenaza de interferencia en la misión llevaría a Hal –capturado por un double bind instalado por sus programadores– a asesinarlos a todos, demostrando quizás en esto más humanidad para Carr que el rencoroso Bowan “matando” a la máquina.


Una supuesta crítica política enmascara una lectura ideológica de pacotilla

Pero Carr, al haber iniciado su lectura del terrible futuro que nos esperaría en la medida en que Google se convierta en nuestra forma tecnológica de vida interiorizada (la conciencia pasteurizada de un algoritmo deshumanizado), deja al descubierto que su planteo no es político sino ideológico, que su nivel de análisis está totalmente limitado por su defensa paranoide de un narcisismo acechado, y en definitiva que en sus planteos filosóficos anida tanto un resentimiento de clase como, sobre todo, el riesgo profesional y corporativo que veremos crecer y crecer, a medida que Google, la red, el software social y muchas otras tecnologías nos brinden más posibilidades emancipatorias, instantáneamente canceladas por los profetas de lo viejo.

Ayer fue Cassin, hoy es Carr. Ayer fue Andrew Keen en The cult of the amateur, hoy es Mark Bauerlein en The dumbest generation. Acostumbrémonos en el futuro inmediato a ver muchas más reacciones como estas, así como violentas confrontaciones intentando enarbolar los estandartes del viejo orden cognitivo e intelectual.


Ideas claras y distintas

Lo cierto es que el mash-up, los cross-media, la vj culture (ver VJ: Audio-Visual Art and VJ Culture: Includes DVD de D-Fuse), la cultura del reciclado, las ideologías del rip, mix & burn, pero sobre todo la cultura de la copia, la remediación, la estética relacional, la post-producción y el remixado están abriendo un mundo nuevo que está siendo entusiastamente abrazado por las nuevas generaciones.

No es menos cierto, como bien nos recuerda el maravilloso informe de Roma Shore The power of pow wham! Children, Digital media & our nation’s future. Three challenges for the coming decade (The Joan Ganz Cooney Center at Sesame Workshop, 2008), que debemos prestar tanta atención al viejo dipolo brecha analógica/brecha digital como al nuevo: vieja brecha digital/nueva brecha digital.

Autor: Alejandro Piscitelli

jueves, 3 de julio de 2008

Fernando dice;

Gabriel, me pareció muy interesante la forma en que adaptaste esta nueva idea de trabajo en redes para las escuelas, de hecho ya en Capital Federal se está implementando con los alumnos de sexto y séptimo grado de las escuelas municipales. Considero que de esta forma los alumnos podrán comprender y vivir el funcionamiento de una industria con el estilo toyotista. En lo referente al comentario de Ruben, coincido totalmente con él en cuanto a que no todas las escuelas tienen los mismos recursos comentando que esta pizarra electrónica fue adquirida con un préstamo que facilitó la compra de la misma. Tenemos aqui una ventaja que nos fué otorgada a pesar de ser una escuela de gestión privada. Sería interesante que lo mismo sucediera con los pedidos de tantas y tantas escuelas públicas no?

martes, 1 de julio de 2008

Mesa de exámen – Aprobación definitiva de Educación, Ciencia y Tecnología

El cierre de cursada será el miércoles 30 de Julio y la evaluación se realizará sobre todo el trabajo desarrollado en el blog hasta esa fecha además de los informes y trabajos prácticos entregados oportunamente. La publicación de las calificaciones será el miércoles 6 de Agosto en los blogs correspondientes. Quienes no hayan cumplido los requisitos propuestos podrán acceder a un recuperatorio el día de la mesa de exámen de Educación, Ciencia y Tecnología, miércoles 13 de Agosto en el horario de 14:00 a 16:00 hs., y deberán aprobar un exámen oral sobre todos los temas desarrollados en el espacio y la bibliografía obligatoria del programa. Quienes hayan realizado todas las consignas propuestas por la cátedra simplemente asistirán a la firma de sus libretas y tendrán aprobada toda la cursada del presente espacio.

Carlos

martes, 20 de mayo de 2008

Hola en primer lugar aviso que hace unos días envié mi comentario pero no se publicó.
Con respecto a la copia está presente en muchas situaciones en la educación, la copia en mi opinión sirve desde el punto de partida para seguir creando o mejorando la versión original, la copia es positiva siempre y cuando no opere como un techo en los estudiantes y no logren superarse con sus producciones en la escuela, en muchos casos recurrimos a bibliografía como desencadenante de un nuevo trabajo, aunque no se si en esa instancia se llama copia, o simplemente sería una guía para iniciar un trabajo de investigación.
Mónica Juan.
Hola en primer lugar aviso que hace unos días envié mi comentario pero no se publicó.
Con respecto a la copia está presente en muchas situaciones en la educación, la copia en mi opinión sirve desde el punto de partida para seguir creando o mejorando la versión original, la copia es positiva siempre y cuando no opere como un techo en los estudiantes y no logren superarse con sus producciones en la escuela, en muchos casos recurrimos a bibliografía como desencadenante de un nuevo trabajo, aunque no se si en esa instancia se llama copia, o simplemente sería una guía para iniciar un trabajo de investigación.
Mónica Juan.

miércoles, 14 de mayo de 2008

La importancia del copyleft en el aula

Un curso modelo

La profesora X tiene muy en claro cuáles son las cualidades de un buen docente y cuáles las de un buen alumno. De hecho, su curso rebosa salud y bienestar. Sus alumnos la respetan porque combina en una perfecta armonía la flexibilidad de una madre y la autoridad de un padre. Ella, sin hacer diferencias, sin gestos grandilocuentes, alienta las conductas positivas y corrige suavemente las negativas. El conocimiento es un bien: esta es una lección que sus alumnos no dejan de aprender. Los chicos o jóvenes trabajan solos o en grupos. Aprenden a cooperar y a valorar lo que cada uno sabe. A la hora de la producción o de la evaluación, la profesora X tiene la meticulosidad de que cada alumno dé todo de sí mismo; por eso controla palmo a palmo el desarrollo de exámenes o trabajos individuales. Se trata de que el individuo-alumno capitalice, en dos o tres hojas de precisas consignas, el recorrido realizado. Se trata de dar cuenta de lo que se sabe y del nivel en que se sabe. La profesora X tiene muy en claro cuáles son las cualidades de un buen docente y cuáles las de un buen alumno. Copiar implica no acreditar el propio conocimiento. Por lo tanto, no se permite la copia. Se sabe, el alumno que tiene problemas es el que copia: de machetes o de sus compañeros. Es el eterno plagiador de conocimientos ajenos.

La copia creativa

Esta clase modelo posee una lógica diferente a otros espacios, por no decir totalmente contraria. En dominios no estrictamente pedagógicos, la copia funciona de otra manera, posee un estatuto no tan dudoso como en el aula. De hecho, la copia es el comienzo de todo artista: la mimesis. El artista copia y plagia incansablemente, hasta que en un largo recorrido por fin encuentra su voz. La copia es el mecanismo de surgimiento del arte supuestamente más individual y puro. Se sabe, el mito de la musa es sólo eso: mito. El artista trabaja sobre el trabajo de los otros, se apoya en ellos. Imitación, copia, plagio: estímulos necesarios para la creación propia, individual. En teatro, el trabajo colectivo es una cuestión de producción. La copia es principio constructivo, el trabajo interpersonal supone la mimesis, la imitación. El resultado es un producto, algo nuevo allí donde sólo estaba lo viejo o donde en definitiva no había nada. La copia es, de hecho, la base donde se alza la diferencia.

El alumno-autor

¿Cuál es el origen de la pedagógica mala fama del copiar?

A veces, basta la prohibición para que el acto sea reprochable. Es decir: el acto no se prohíbe porque es malo, sino que es la prohibición la que lo convierte en malo. Así, la prohibición de la copia en el aula la convierte en un despojo: anula su potencial creativo, constructivo. La copia no es negativa en sí: lo que resulta negativo es que traiga como consecuencia la inmovilidad del saber, la detención del hacer y del conocer. El copyleft significa, en términos generales, liberar a la copia de su prohibición y de su tabú para que ella misma se convierta en otra cosa.

¿Cómo surge el copyleft?

Es una reacción opositiva, es la contracara del copyright. El copyright prohíbe la reproducción total o parcial de un texto para proteger los derechos de su autor. El copyleft, por el contrario, permite y reglamenta la libre reproducción del texto con la autorización expresa de su autor.

En el aula, la mala fama del copiar obedece a la lógica del copyright: protege los derechos del alumno-autor. Copiar en una prueba no es ilegal, pero podríamos decir que carece de legitimidad: se sanciona no penalmente, sino moralmente.

Pensado en términos pedagógicos, el copyleft significa no sólo la legitimidad de la copia, sino la posibilidad de que la copia se convierta en otra cosa. Si es posible un trabajo cooperativo en el aula, este cooperativismo debería poder extenderse a toda práctica pedagógica. El trabajo en grupo supone la copia, pero también la superación de la copia: el sello personal, el punto de vista individual. Si la discusión, la opinión y la concertación son formas del trabajo en clase, en donde el docente dialoga y escucha a sus alumnos, ¿por qué la discusión y el diálogo no pueden producir un trabajo escrito o una evaluación legítima? ¿Por qué no dejar que la copia sea el punto de partida voluntario de quien así lo quiera, pero para poder avanzar hacia la producción personal, como el grano de arena que cada uno coloca de sí en todo hacer comunitario?

El texto comunitario

Todo texto que circula en un aula es un material con relevancia pedagógica. La actual práctica educativa fomenta la creación y la manifestación individual de los alumnos. ¿Por qué no fomentar, igualmente, la circulación, el intercambio, el trabajo conjunto?

Ideas anquilosadas hacen que se relacione la escritura, el material de trabajo intelectual por antonomasia, con el individuo, con el sujeto uno e indivisible. Pero la producción del texto escrito también puede ser compartida, comunitaria. El alumno puede aprovechar las producciones de sus compañeros para, a partir de ellas, modificar, agregar, corregir o revisar. Debería poder pensarse un trabajo conjunto en torno a un mismo objeto, de manera que las fuerzas se concentren en una dirección y no se dispersen en una suerte de competencia individual.

Impedir la copia es también cortar la posibilidad de que el producto sea mejorado por otros, diferentes de su autor original. No es sólo el sujeto el que se beneficia permitiendo la copia: es también el objeto el que encuentra su beneficio.

Si mi trabajo es sometido a la amable pero crítica mirada de los otros y a su intervención activa, esto puede traer como consecuencia una mejora en calidad o una ampliación en cantidad y dimensiones del producto. Que los textos circulen libremente por el aula, sin prohibición de copia, libera al alumno de imposiciones innecesarias, que coartan la libertad lectora y productora. Leer y escribir deben ser actos de libertad suprema, y la circulación es la que garantiza esta libertad. Copiar, por otra parte, es aprovechar la creación del otro, su esfuerzo y su contribución. Permitir copiar es devolver la moneda, dar el grano de arena cuando se lo tiene. Copiar y dejar copiar estimulan directamente la producción, la corrección, la ampliación, el perfeccionamiento. La copia nunca podrá ser solamente copia. Y si lo es, sólo perjudicará al que copia, no a su comunidad.

Nuestras respuestas

La profesora X, después de nuestro recorrido, quiere que respondamos el siguiente cuestionario: ¿Qué es la copia? ¿Por qué es beneficioso permitirla? ¿Existe la copia pura o perfecta? ¿Por qué tiene la copia tan mala fama pedagógica?

La copia es una garantía del uso común y libre de la información que circula. La copia no desconoce al autor sino que, por el contrario, es casi un homenaje a su calidad de tal. La copia es la liberación del conocimiento para que este, en vez de ser un monumento intocable como una reliquia, sea una entidad vital y orgánica que crece, se reproduce y produce cosas nuevas. La copia es el aprovechamiento de lo ajeno para contribuir con lo propio. Permitir la copia no es otra cosa que volver a encontrar otra faceta de nuestra múltiple libertad: la de utilizar el conocimiento de que se dispone, la de aprovechar el material ya confeccionado, la de acceder al texto que circula. Permitir la copia es, también, permitir que lo propio sea mejorado. La copia perfecta o pura no existe: el mero acto de copiar crea la diferencia.

De nuevo el acto es un ejemplo muy ilustrativo: siendo el mejor falsificador de cuadros del mundo, mi Mona Lisa nunca será igual que la original; los especialistas encontrarán la diferencia. Cada copia, incluso sin la intención de quien la realiza, engendra la diferencia: de contexto, de tono, de matiz, de uso, de interpretación. Incluso si copio y me equivoco, invento; el error puede ser creativo, y copiar mal puede ser estar innovando.

Si la copia tiene mala fama en el aula es porque todavía hay rastros de una concepción reproductivista de la educación.

Se supone que en un examen o trabajo existe una manera correcta de proceder, y copiar esa manera (copiarle al que sabe la manera o la respuesta) es acceder sin mérito a la acreditación de un conocimiento que no se tiene.

Si está mal copiar es porque todos tienen que acceder, por separado, a un mismo producto (como en un examen de matemáticas). Pero la renovación pedagógica ha demostrado el carácter creativo y productivo del conocimiento, su lógica no reproductiva sino constructiva.

Prohibir la copia es un anacronismo de la enseñanza tradicional

La nueva forma de concebir la educación debe darle un nuevo lugar a la copia, no como parte de lo proscripto, sino como herramienta de trabajo, como posibilidad de creación y reconstrucción del conocimiento.

Rafael Arce, Nicolás César

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Presentación personal de Mónica Juan

Hola, soy Mónica Juan en primer lugar los feclicito, me gusta el formato del blog, ahora mi presentación, soy bibliotecaria escolar, estoy cursando el tercer año de la carrera de bibliotecaria profesional, en este momento estoy trabajando en la EPB nº 5 de Ituzaingó como suplente, soy casada, tengo dos hijos Ezequiel de 19 años (estudiante 2º año de abogacía , también trabaja) y Sabrina de quince (está cursando 9º año), esntre las materias del tramo y las de la carrera me encuentro un poco atareada pero en realidad me gusta estudiar.
Saludo a todos y quedo a la espera de la primer consigna:
Chauuuu !!!!!
Mónica Juan.

domingo, 11 de mayo de 2008

Tramo final...

Estamos llegando al final del Tramo de Formación Pedagógica, al menos, en el espacio de Educación, Ciencia y Tecnología. Quería, antes de publicarles el texto trabajado durante la última reunión y comenzar el trabajo, dejar en claro las consignas finales. Primero, los integrantes de este blog son:

María Alejandra Barrau

Karina Fruzman

Mónica Juan

Gabriel Stabile

Rubén Sykora

Fernando Varela

Segundo, la calificación definitiva para la acreditación de este espacio responderá a la evaluación que yo haga del trabajo desarrollado por ustedes dentro de este blog. Entre los criterios de evaluación consideraré la participación en el blog, el intercambio de reflexiones con los restantes participantes, el pensamiento crítico desarrollado en los comentarios realizados y la utilización del marco teórico propuesto por la bibliografía obligatoria para el análisis de las problemáticas planteadas y para la elaboración de los respectivos comentarios solicitados. Tercero, el objetivo del presente espacio, más allá de la articulación entre Educación, Ciencia y Tecnología, es la producción colectiva y el trabajo en red de ustedes, tal como lo definen Hardt y Negri. Básicamente, les propongo explorar esta nueva forma de producción, no sólo desde lo teórico sino también desde lo prático. De este modo, optimizaremos nuestro trabajo y generaremos nuevos entornos de aprendizaje para nuestros alumnos. Cuarto, el ritmo de participación en el blog será de una vez por semana, aunque será también flexible, ya que la idea del trabajo en red por medios virtuales implica la utilización de nuestros tiempos de una manera muy distinta a los ritmos de producción que imponen los horarios formales.

Un abrazo.

Carlos

martes, 22 de abril de 2008

Presentación Personal de María Rosa Arcidiácono

Yo soy María Rosa Arcidiácono. Soy diseñadora gráfica de la Universidad de Buenos Aires y me gusta todo lo que tenga que ver con el arte, el audiovisual, el cine, historieta y arte digital.
Trabajo como profesora de educación artística, diseño y computación hace casi 2 años en ESB y Polimodal. Nunca intenté trabajar en agencias de diseño porque, si bien están más relacionadas a mi carrera, es muy esclavo y monótono. La cantidad de horas, viajar al centro y realizar las mismas tareas todos los días minimizaban mis deseos de crecer en mi profesión.
El poder trabajar cerca de casa y enseñar a adolescentes sobre temas que me encantan me gustó más. Además de dejarme tiempo para realizar mis proyectos artísticos como fotografía y arte digital o hacer cursos de cine por ejemplo. También me gusta la enseñanza y tratar con alumnos. Es muy feo tratar con clientes, los alumnos demandan conocimiento y están dispuestos a aprender.

domingo, 20 de abril de 2008

Confiar o no confiar, esa es la cuestión web

Uno de los mayores problemas de esta era marcada (a fuego) por internet y los buscadores, metabuscadores, wikis, etc., es justamente el de delimitar y organizar esa cantidad inconmensurable de información. Otro, averiguar qué porcentaje de esa infinitud es confiable. Google propone una variante y presenta “knol”.

Organizar significa, entre otras cosas, saber en quién confiar cuando recopilamos información sobre un tema. Generalmente, el proceso de investigación y búsqueda implica enfrentarnos con una pantalla (si hablamos de internet) con un millón o más de links posibles para leer. Un tercio no se lee, otro tercio se sobrevuela…

Para poder “pasarla mejor” ante ese panorama interminable de posibilidades que desalienta a más de uno, tenemos que poder elegir, priorizar; en síntesis, evaluar esos contenidos. Y ese corpus acotado, pulido, limpio y seguro es, habitualmente, bastante difícil de lograr, ya que poder localizar los recursos y clasificarlos según diferentes tipos de criterios, por ejemplo: tipo de soporte (video, papel, que pueden ser más o menos útiles según las necesidades de la investigación), reconocer palabras claves para una búsqueda más exhaustiva o reconocer fuentes (diccionario, catálogo, enciclopedia) no es una tarea fácil.

Se plantea, entonces, la cuestión más crítica del vasto universo internáutico, ya que, aun logrando una clasificación ordenada y perfecta de la información, necesitamos saber cuán confiable es.

Uno de los grandes debates que se impusieron en estos últimos años, reflejados especialmente en lo que concierne a la Wikipedia, tiene que ver con la veracidad de la información que allí se encuentra. Todos escribimos en Wikipedia, todos corregimos Wikipedia, todos opinamos en Wikipedia. La verdad es que, para ciertos casos, la falta de seriedad y autoridad en el tema resulta un peligro.

Sin embargo, y haciendo referencia a los riesgos, cito: “Frente a estas denuncias y a las opiniones que pronosticaron la pérdida de credibilidad de la Wikipedia, Jimmy Wales anunció un cambio en el sistema de publicación, orientado a facilitar el proceso de control y aprobación de los contenidos por parte de los editores. La nueva medida implementada requiere que los usuarios se registren antes de incluir un nuevo artículo en la Wikipedia, aunque esto no es obligatorio para aquellos que sólo quieran modificar los artículos ya existentes o participar de otros canales”.

La red contiene una cantidad inconmensurable de información: caótica, escondida mezclada, confusa, esquizofrénica y, tal vez lo más peligroso, contradictoria. La motivación del proyecto es poder compartir la información pero de una manera útil. Material no falta, intención colaborativa sobra. Es necesario facilitar la conjunción de todos los elementos.

Google propone una solución sumando “autoridad comprobada” a la información y herramientas para facilitar la tarea. Para ello, comenzó a invitar a escribir a gente reconocida como experto en determinados temas. La necesidad de dar rigor a los artículos hace que se subraye muy particularmente la participación de estos especialistas. Google no actuaría como editor, sino que sería el encargado de proveer de herramientas e infraestructura a estas páginas.

Esas páginas fueron denominadas “knol”, palabra derivada de “knowledge” (conocimiento). La palabra knol define una unidad de conocimiento. Google quiere conseguir respetables autores que escriban sobre su especialidad, de manera tal que el factor que habíamos apuntado al comienzo del artículo (calificación seria de la fuente) se vería resuelto y, como consecuencia, lograría que el otro punto, la organización, también resultara de mejor calidad.

Organizar a través de este parámetro daría una prioridad automática en la lectura de un tema: leemos primero lo que ha escrito el “especialista” –el knol– sobre cierto tema. Sus páginas figurarían evidentemente primeras en las listas de búsqueda, lo cual resultaría particularmente interesante y confiable si son las páginas de los especialistas.

Recapitulando, un knol sería la primera información que estaría interesado en leer alguien que, por primera vez, busca sobre un tema específico.

El knol, a su vez, presentará y facilitará ciertas herramientas que los lectores podrán utilizar para comenzar a trabajar sobre sus contenidos. Aquí, la parte colaborativa. Se podrán hacer sugerencias, agregar contenidos pero siempre en relación y en contacto con el autor original y “especialista” en el tema.

Sin embargo, el proyecto está en fase de prueba. Para cuando esté en línea y pase a ser definitivo, Google informó que la excelencia ya no podrá ser controlada sino que sólo se ocuparán de “ranquear” la prioridad de los artículos para la búsqueda en Google. La responsabilidad final de la información no será avalada por ellos; es el autor quien se responsabiliza de sus propios contenidos.

Ahora ya no suena tan prometedor. En realidad suena más a “el primero te lo regalo, el segundo te lo vendo”, y el ranquear llevaría –antes que nada– a poner, una vez más, a Google en primer lugar.

Si el proyecto fuera como soñamos, debemos aceptar que sería un plan redondo: mucha información, material de calidad, autores especializados, indexado con criterios de prioridad y posible de comentar y compartir ¿Qué más se podría pedir?. Aun así, confiamos en Google y guardamos la esperanza de que marque la diferencia.


Autor: Betina Lippenholtz | 26-12-2007 |

miércoles, 2 de abril de 2008

Presentación Personal de Karina Andrea Fruszman.

Karina Andrea Fruszman.

Nací en San Martin en 1973, tengo 34 años y viví en la provincia de Buenos Aires (Villa Tesei y Haedo) hasta el año pasado.
Soy soltera y actualmente vivo en pareja en Villa Crespo, Capital Federal.
Me recibí de Técnica Química en la Escuela de Educación Técnica Nº2 de Hurlingham. En ese momento se despertó en mí el interés por la docencia, que se venía gestando y manifestando ya que mi Papá era Docente y Secretario de dicha escuela, y con su ejemplo y dedicación aprendí a valorar la carrera. El nos acercaba a la realidad educativa y a su compromiso con la Docencia.
De la unión del interés por la Química y la Física, el legado familiar y mi propio interés en poder transmitir mis conocimientos y vivencias a los demás, es que nació mi vocación:

EL SER DOCENTE.

Hasta el día de hoy llevo 14 años en la docencia y en un mismo establecimiento "Escuela de Educación Media Nº2 - Congreso de Tucuman" de Haedo. Pasando a ser parte de mi vida ya que paso una gran cantidad de horas en la Escuela. Me desempeño como Profesora de Química y Física en el turno mañana y por la tarde soy Ayudante de Laboratorio.

Desde lo personal siento que estoy cumpliendo los objetivos que me propuse al comenzar la carrera, ya que no sólo enseño Física y Química sino que me dedico a formar buenas personas. Considero que uno tiene que enseñar desde el ejemplo sin traicionar sus ideales y sin olvidar las realidades que hoy vivimos en nuestra Comunidad Educativa.

Este trayecto legitimiza mi profesión adquiriendo nuevas herramientas y capacitándome frente a nuevas realidades que nos tocan vivir.

Presentación personal de Rubén Norberto Sykora.

Mi nombre es Rubén Norberto Sykora, tengo 40 años de edad, mi Titulo es Técnico Aeronáutico. Mi actividad en la docencia comienza en el año 1987, desempeñándome a partir de esa fecha como Instructor en un Centro de Formación Profesional en el Area de Electricidad, y a la vez como Profesor en una Escuela Polimodal Técnica en la Especialidad Aeronáutica. Habiéndome desempeñado 3 años como Coordinador de Área del Trayecto Técnico Profesional Módulo Aeronaves y Motores; hoy, soy Jefe de la División Aeronáutica del citado Trayecto.

Respecto a lo personal, vivo en la ciudad de Ituzaingó, Provincia de Buenos Aires, soy casado y tengo dos niñas, una de 14 años llamada Dana, y otra de 10 llamada Laura.

Desde chiquito siempre me gustaron los aviones, de ahí la elección de mis estudios. Tuve la oportunidad de desempeñarme como técnico trabajando sobre ellos, pero nunca se me habría ocurrido pensar que mi rumbo profesional estaría enfocado a la docencia como lo es hoy en día.
En marzo de este año he cumplido 21 años en el sistema, y espero cumplir muchos más.

Bueno, esta es una síntesis de mi presentación personal y profesional; me despido deseándoles un buen desarrollo y final de curso para todos.